| Asi nació Ulises |
|
|
|
| Escrito por Lulu Garcia L. | |
| jueves, 03 de abril de 2008 | |
|
Me embaracé por primera vez en octubre de 2003, con 5 años de casados recibimos la noticia con sorpresa y una inesperada ilusión. El embarazo trascurrió con normalidad, entonces teníamos un ludoteca y trabajaba de 8: 00 am a 7:00 pm recibiendo a niños que iban a jugar al lugar.
Cuando tenía 4 meses de embarazo conocí a una mamá que entonces tenía un pequeño de 8 meses, estaba interesada en asistir con regularidad a la ludoteca en compañía del bebé e invitar algunas amigas que tenían pequeños de edades similares; dado que yo no recibía niños menores de 2 años y que el grupo de mamás estaba interesado en usar el espacio como un punto de reunión para formar un pequeño grupo de juego entre sus hijos, acepté recibirlas en exclusiva una vez por semana durante la mañana. Ellas empezaron a hablarme sobre la importancia de la preparación al parto me insistieron mucho en que procurara tomar un curso, me hablaron de sus experiencias hasta me regalaron un cuadernillo con información y apuntes del curso que habían tomado juntas. La mamá del pequeño de 8 meses lo había destetado pero una de sus amigas seguía amamantado a un niño de 1 año cumplido; a mis ojos parecía demasiado ver a un niño caminando hacia su madre para pedirle la teta. A la semana 41 de gestación, el día 10 de julio de 2004 me despertó a las 5 am. una contracción ligera, espere la siguiente para estar segura de que era eso y se lo dije a mi marido. El me sugirió dormir pero no pude por la emoción, las contracciones no eran dolorosas pero si eran muy regulares. Aún conservamos el registro que hicimos en casa. A las 9 am teníamos cita con la ginecóloga, yo estaba muy tranquila y había decidido hacer lo que yo quisiera independientemente de lo que ella dijera (me dijo que debía estar en la maternidad cuando tuviera contracciones cada 10 min, pero estaba decidida a no irme hasta tener cada 3 min pero no se lo iba a hacer saber para que no me peleara más). Nos bañamos, alistamos, desayunamos y seguimos registrando hasta la hora de la cita. Me hizo un tacto, según dijo tenía 100% de borramiento y 1 cm de dilatación, el Ulises estaba muy alto. Me dijo " es para hoy como a eso de las 7 pm”. Me sentí muy bien, relajada, tranquila, estaba feliz. No quise ir a mi casa y le sugerí a mi esposo que fuéramos a buscar unos apósitos fríos ya que de la episiotomía seguro no me escapaba. Fuimos a un súper que está en una plaza comercial de camino a la casa para buscarlos y algunas cositas de snack para ambos. Las contracciones ya me hacían recurrir a los ejercicios de conteo y respiración pero aún así quise que nos detuviéramos a tomar un café moka frío. Cuando caminaba y venía una contracción sentía que no podía seguir moviéndome, debía llamar mucho la atención en el centro comercial, un señor se acercó a nosotros para ofrecernos pedir una ambulancia, me moría de risa porque el señor no dejaba de ver mis pies como esperando el chorro de agua o al huerco* colgando del cordón. Cuando llegamos a la casa, se suponía que habíamos planeado cocinar durante la fase previa al trabajo activo pero ya no podía concentrarme en eso. Subí y traté de buscar posturas que me ayudaran a manejar las contracciones, lo que más recuerdo es que quería a mi esposo a mi lado y el estaba preocupadísimo porque no habíamos alcanzado a cocinar y congelar nada para el regreso del hospital así que estaba en la cocina tratando de hacer una ensalada de pollo. Me hice de mi pelota para ayudarme a dilatar y ahí estuve; en un momento sentí ganas de asirme de algo y me subí en la cama para tomarme del respaldo. Sentí que Ulises hizo un movimiento muy brusco, como si se hubiera girado!. Como a la 1:00 pm mi esposo me vio con cara rara, sinceramente yo sentía que podía seguir en casa pero él recuerda que se me veía muy mala cara. Nos subimos al coche para ir a la maternidad pues la ginecóloga nos había dicho que a esa hora tenía una cesárea programada y que con confianza podíamos ir para que me hiciera un tacto si nos parecía buena idea. Yo no quería pero no me gusta estar en desacuerdo con mi esposo así que nos fuimos. Al llegar me ingresaron a una salita de labor y me recostaron para ponerme el monitor. Llegó una enfermera a moverme el cinturón y detrás de ella otra que me hizo un tacto, estaba de 6 cm. Ya ni supe cuantas vinieron o si eran la misma porque las contracciones me tenían concentrada en lo mío, solo recuerdo que cuando me quisieron canalizar no pude decir nada porque no me salía la voz sólo atine a taparme el brazo con la otra mano. Las enfermeras me sujetaban con fuerza y me decían que la doctora estaba afuera hablando con mi esposo. El entró y me dijo que Ulises no estaba bien y que tenían que sacarlo, yo no podía creer que así nada más resultaba que no estaba bien, qué era lo que no estaba bien?. Detrás entró la ginecóloga a decirme que el bebé sufría por bradicardia y que tenía que sacarlo, que si yo fuera a parir en una hora me dejaba pero que eso iba para largo así que me iba a cesárea. Pospuso la cesárea que tenía programada y me pasó a quirófano. Me sentí muy mal, no pude evitar el llanto pero no estaba en posición de pedir segundas opiniones, no tenía elementos para contradecir lo que registraba el monitor. Ahora sé que los monitores no son confiables, que pude haber ayudado a mi bebé al cambiar de posición. Después de saber que me iba a cesárea se detuvo por completo la labor de parto, no recuerdo haber tenido ni una sola contracción más. Me pasaron al quirófano, mi esposo me acompañó. La verdad no puedo decir muy bien qué pasó porque traté de distraerme hablando con él, cuando salió Ulises, más bien cuando lo sacaron expulsó meconio y según dice mi esposo tenía 2 circulares, una en la barriga y una en el cuello. Luego la dra dijo que por eso no bajaba y que por eso tenía el sufrimiento, lo creí por más de un año hasta que dejé de creerlo, hasta que me decidí a saber y me encontré con que no hay impedimento para parto cuando el bebé tienen 1, 2 ó hasta 3 circulares. Le aplicaron todo el protocolo del recién nacido y se lo llevaron, yo me quedé sola, con una sensación horrible de no poder respirar, se lo decía a las personas que hacían la sutura a las cuales nunca vi sus caras y al médico que fue a revisar algo, creo que era el anestesiólogo y sólo me dijo que estaba bien, yo sentía que si me dormía quedaba en la plancha porque en verdad respiraba con dificultad. Me llevaron a la sala de recuperación y estuve ahí sin poder dormir casi 4 horas. Aburridísima, desesperada y sin que nadie me dijera nada de mi bebé, sin ver a mi esposo, fue lo peor de todo. Venían, me tocaban las piernas y nada más, me decían que las moviera y eso era todo. Después de las 4 horas me llevaron a mi habitación, me sentí mal porque no quería visitas, al menos no tan pronto. Teníamos indicación de alojamiento conjunto y mi hijo brillaba por su ausencia, cada vez que preguntábamos por él nos decían que estaba en observación porque estaba batallando para regular su temperatura. Me sentía ansiosa, como perdida, desesperada, irracional, cómo es que todos estaban tan felices? y dónde demonios estaba mi bebé?, me sentí hasta enojada con mi esposo porque no hacía lo necesario y más por traerme a mi hijo. Afortunadamente al llegar a casa Ulises aprendió a mamar y al cabo de tres meses pudimos corregir los errores de lactancia que había cometido gracias al nulo apoyo de personal sanitario y todas las intervenciones innecesarias durante el parto y la estancia en el hospital. Lulú Garcia. *Huerco: Forma coloquial para referirse a los niños en el Norte de México
|











